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BREVE RECORRIDO POR
LA VIDA DE JUAN BOSCO
Fechas
Acontecimientos
16 agosto 1815 Nace Juan Bosco.
11 noviembre 1817 Muere el padre de Juan.
1824 Comienza la escuela.
1825 Comienza a enseñar el catecismo a sus amigos. Sueño de los 9
años 
1826 Primera Comunión.
5 noviembre 1829 Encuentro con D. Calosso. Comienza sus estudios con él.
11 abril 1830 se va a vivir con D. Calosso, que fallecerá en Noviembre.
1831 Va a la escuela pública de Castelnuovo. Trabaja de herrero.
3 noviembre 1831 Va a la escuela pública de Chieri. Vive en casa de
Lucia Matta.
1832 Continua sus estudios.
1832 Noviembre Funda la sociedad de la alegría.
4 agosto 1833 Confirmación.
1833 Noviembre Continua sus estudios. Trabaja de mozo en el café Pianta.
18 abril 1834 pide ingresar en los franciscanos de Turín.
25 octubre 1835 viste en Castelnuovo la sotana clerical.
30 octubre 1835 ingresa en el seminario de Chieri.
18 mayo 1841 Termina Teología.
5 junio 1841 ordenado sacerdote por Mons. Fransoni.
3 noviembre 1841 Ingresa en el colegio Eclesiástico de Turín, dirigido
por D. Guala y D. Cafasso.
8 diciembre 1841 Encuentro con Bartolomé Garelli. Comienza el primer
Oratorio.
1842 visita el Cottolengo y las cárceles. Comienza las catequesis en
ellas.
1845 Oratorio itinerante. Fundación de las escuelas nocturnas.
10 abril 1846 instalación definitiva del oratorio en el cobertizo
Pinardi.
3 noviembre 1846 traslado con su madre a Valdocco.
1846 Diciembre Empieza a escribir el reglamento del Oratorio.
2 febrero 1851 Vestición clerical.
1853 Publicación de las Lecturas Católicas.
Empiezan a funcionar talleres de zapatería y sastrería.
26 enero 1854 Preparación de los primeros salesianos.
1855 Excursión con los presos de la Generalla.
25 noviembre 1856 Muere mamá Margarita.
18 diciembre 1859 Nace oficialmente la Sociedad Salesiana.
11 junio 1860 Los salesianos firman las Constituciones y las envían para
su aprobación a Mons. Fransoni.
1 marzo 1869 Aprobación pontificia de la Sociedad Salesiana.
19-21 abril 1869 Visita Mornese.
3 abril 1874 Aprobación definitiva de las Constituciones salesianas.
11 noviembre 1875 Primera expedición misionera ( salesianos a
Argentina).
9 mayo 1876 Aprobación de la Unión de Cooperadores Salesianos.
10 agosto 1877 Sale por primera vez el Boletín Salesiano.
22 enero 1881 Primera fundación en España. Utrera.
21 octubre 1886 LLegan los primeros salesianos a Barcelona.
24 diciembre 1887 D.B recibe la extremaunción.
31 enero 1888 Muere D. Bosco a las 4 de la madrugada ( 72 años).
1ª ETAPA: PRIMERA LLAMADA
Sucedió en Italia, a unas leguas de
Turín, en el reino del Piamonte. En una granja modesta, el 16 de Agosto
de 1815 nace una nueva vida, una felicidad para una pareja de jóvenes
campesinos. Margarita y Francisco tenían ya dos niños. Su nuevo hijo
será bautizado como Juan Melchor Bosco...
Mi infancia se desarrolló en la sencillez
de una familia campesina, trabajadora...
Me quedé huérfano de padre a los dos años. Mamá con su firmeza y su
dulzura, supo llevarnos adelante, mostrándonos a mis hermanos (José y
Antonio) y a mí, la presencia de Dios.
Algo que marcó profundamente toda mi vida fue un sueño que tuve cuando
tenía nueve años. Un sueño que me quedó profundamente marcado para toda
mi vida. En el sueño me pareció estar junto a mi casa, en un paraje
bastante espacioso, donde había reunida una muchedumbre de chiquillos en
pleno juego. Unos reían, otros jugaban, muchos blasfemaban. Al oír las
blasfemias, me metí en medio de ellos, para hacerlos callar a puñetazos
e insultos. En aquel momento apareció un Hombre muy respetable,
noblemente vestido. Su rostro era tan luminoso que no se podía fijar en
él la mirada. Me llamó por mi nombre y me dijo:
No con golpes, sino con la mansedumbre y la caridad deberás ganarte a
estos tus amigos. Ponte, pues ahora mismo a enseñarles la fealdad del
pecado y la hermosura de la virtud.
Aturdido y espantado, dije que yo era un pobre muchacho e ignorante. En
aquel momento, los muchachos cesaron en sus riñas y blasfemias y
rodearon al que hablaba. Sin saber casi lo que me decía, añadí:
- ¿Quién sois vos para mandarme estos imposibles?
- Precisamente porque esto te parece imposible, debes convertirlo en
posible con la obediencia y la adquisición de ciencia.
- ¿Cómo podré adquirir la ciencia?
- Yo te daré la Maestra, bajo cuya disciplina podrás llegar a sabio.-
Pero, ¿quién sois Vos?
- Yo soy el Hijo de Aquélla, a quien tu madre te acostumbró a saludar
tres veces al día. Mi nombre pregúntaselo a mi Madre.
- En aquel momento vi, junto a Él, una Señora de aspecto majestuoso,
vestida con un manto que resplandecía como el sol. Viéndome cada vez más
desconcertado, me indicó que me acercase a Ella, y tomándome de la mano:
-¡Mira! – me dijo. Al mirar me di cuenta de que aquellos muchachos
habían escapado, y vi en su lugar una multitud de cabritos, perros,
gatos, osos y varios otros animales-. He aquí tu campo, he aquí donde
debes trabajar. Hazte humilde, fuerte y robusto, y lo que veas que
ocurre en estos momentos con estos animales, lo deberás hacer tú con mis
hijos.
Volví entonces la mirada, y , en vez de los animales feroces,
aparecieron otros tantos mansos corderillos, que haciendo fiesta al
Hombre y la Señora, seguían saltando y balando a su alrededor.
En aquel momento, siempre en sueños, me eché a llorar. Pedí a la Señora
que me hablase de modo que pudiera comprender, pues no alcanzaba a
entender qué quería representar todo aquello. Entonces Ella me puso las
manos en la cabeza y me dijo:
- A su debido tiempo todo lo comprenderás.
Dicho esto un ruido me despertó y desapareció la visión. Quedé muy
aturdido. Por la mañana, conté el sueño: primero a mis hermanos, que se
echaron a reír y, luego a mi madre y a la abuela. Cada uno lo
interpretaba a su manera. Mi hermano José decía: “¡Tú serás pastor!”.
Antonio, con dureza : “Capitán de bandoleros”. Mi madre: “¡Quién sabe si
un día serás sacerdote!” Pero la abuela dio la sentencia definitiva: “No
hay que hacer caso de los sueños”.
Aunque no comprendí su significado en aquel momento, éste se fue
revelando a lo largo de toda mi vida.
Nuestra familia era muy pobre y nuestro
único porvenir era el campo. Yo quería estudiar, pero a mi hermano
Antonio no le gustaba mucho la idea. Como las peleas con él, a causa de
los estudios, eran frecuentes... tuve que marchar de casa. Y aunque me
costó, era más duro aún, renunciar a mis sueños. Para poder ir adelante
con mi idea de estudiar, trabajé dos años en la granja de los Moglia.
Gracias a mi tío Miguel, pude volver a la escuela, en I Becchi, y aunque
los compañeros se burlaban de mí porque era mayor que ellos, a mí no me
importaba con tal de poder ir adelante y llegar un día a ser sacerdote.
Por necesidad, aprendí muchos oficios,
que sin pretenderlo, iban preparándome para mi futuro en los talleres
con los muchachos. Yo quería ser un sacerdote que estuviera cerca de los
jóvenes, que los escuchara, y que confiara en ellos.
2ª ETAPA: CLARIFICACIÓN Y PRIMEROS PASOS
Entretanto, el curso iba acabando y yo
tenía que tomar una decisión. Estaba muy presente en mí aquel sueño que
tuve a los nueve años, pero me era difícil interpretarlo. Después de
reflexionar, siendo muy consciente de mis cualidades y de mis
limitaciones y “echando en falta” la ayuda de un guía espiritual, decidí
entrar en la orden franciscana. Allí me dedicaría al estudio y a la
meditación.
Sin embargo, Dios volvió a hablarme a través de un sueño. Soñé con una
multitud de aquellos religiosos que vestían hábitos rotos, corriendo en
sentido contrario unos de otros. Uno de ellos me dijo: Dios te
reserva otra mies. Aquí no encontrarás la paz.
Después de este sueño, consulté a un sacerdote, familiar de un amigo
mío y seguí su consejo: tomar la sotana y continuar los estudios. ¡Y así
lo hice! El 25 de octubre de 1835 recibí la sotana. ¡Aún recuerdo mis
reflexiones de aquel día!
Haced que vista yo, un hombre nuevo, todo
según vuestro divino querer, y que la justicia y la santidad sean el
objeto constante de mis pensamientos, de mis palabras y de mis obras.
Así sea. ¡Oh, María!, sed mi salvación.
Sin duda- como me gustaba repetir- las
horas pasan lentas para los desgraciados y volando para los que son
felices. De este modo evoco mis días del seminario, como un período muy
feliz de mi vida. No obstante, me llamaban la atención los superiores,
porque estaban un poco alejados. Yo- en cambio- quería ser sacerdote
cuanto antes para meterme entre los jóvenes.
En esta etapa de mi vida, Dios se me hizo
presente de forma constante en la figura de mi amigo, Luis Comollo. ¡Era
un ejemplo de oración y de mortificación! A mí me ayudó bastante a
perseverar en la opción de vida, ¡no tanto en la mortificación, que yo
entendía de otra manera!
Durante el tiempo de vacaciones, daba
catequesis, enseñaba a leer y a escribir y hasta predicaba, pero el
pueblo no se enteraba de nada. ¡Así me lo hizo saber don José Pelato, el
párroco. ¡Nunca olvidaré sus consejos, que me ayudaron a crecer en
humildad!:
Más que a doctos razonamientos, aténgase
a los ejemplos, a las semejanzas, a los apólogos sencillos y prácticos.
Recuerde siempre que el pueblo entiende poco y que nunca se le explican
bastante las verdades de la fe.
Iba pasando el tiempo. Llegó al seminario
el teólogo Borel, que tan importante fue en mi vida. Él me recomendó:
con el recogimiento y la frecuente
comunión, la vocación se conserva y se perfecciona.
Llegó el día de mi ordenación, el 5 de
junio de 1841: en Turín celebré mi primera misa y después en mi pueblo.
Aunque recibí varias propuestas “pastorales” (capellán de Murialdo,
vicario de Castelnuovo,...) seguí el consejo del que se convirtió en mi
guía espiritual, don Cafasso, de continuar estudiando moral y
predicación. Con este fin, me fui al Colegio Eclesiástico, dirigido por
los teólogos Guala y Cafasso. Fue este último quien me llevó a las
cárceles... Siempre que iba, me quedaba esta reflexión:
Si estos chicos tuvieran un amigo al salir de la cárcel, tal vez no
volverían a caer.
Aprendía así a ser sacerdote...
Decididamente mi vocación eran los jóvenes. Aún recuerdo aquel 8 de
diciembre de 1841: estaba yo en la sacristía cuando oí unos gritos. El
sacristán había dado unos golpes a Garelli, un muchacho pobre que se
había escondido en la sacristía.
Tras la Eucaristía, dialogué con él. No
tenía madre, ni padre, no sabía leer ni escribir, apenas sabía nada.
Verdaderamente necesitaba a alguien que lo cuidara y que lo ayudara a
crecer. ¡Y le lancé la propuesta!: comenzar a instruirlo, a darle
catequesis. ¡Fue éste el comienzo de mi querido oratorio! ¡Sí! Estoy
convencido...
Todas las bendiciones que nos han llovido
del cielo son el fruto del avemaría rezada con fervor y recta intención
junto con el jovencito Bartolomé Garelli en la iglesia de San Francisco
de Asís.
3ª ETAPA: LA VIDA DE DON BOSCO EN LA
HISTORIA DE LA IGLESIA
Desde ese 8 de diciembre, “ha llovido
mucho” y a ese muchacho aislado se le sumaron muchos, muchos más... La
parroquia de Don Bosco son los jóvenes que callejean por Valdocco, un
barrio de mala fama de Turín. Se ha hecho su amigo con juegos y
diversiones; se hace padre de estos muchachos desarraigados de sus
pueblos en busca de trabajo en las fábricas de la ciudad, enfrentados
solos a una vida que destroza sus energías y sus sueños. Así es como
lucha contra la miseria. Muchos son unos pilluelos, pero don Bosco
afirma: “me basta que seáis jóvenes para amaros”.
Para ellos, don Bosco funda los diversos
oratorios festivos (basados en los oratorios de San Felipe Neri),
organiza catequesis, talleres donde aprender un oficio, escuelas
nocturnas... Estas obras irán creciendo y expandiéndose, rápidamente,
por toda Europa, América y Oriente Próximo.
A don Bosco se le une una inmensa
multitud de jóvenes a los que ofrece como “herencia”, pan, trabajo y
paraíso. Surge así la Sociedad de San Francisco de Sales, los
Salesianos, (tomado el nombre de este santo, caracterizado por la
dulzura y la amabilidad).
Don Bosco está convencido de que sus
chavales necesitan cariño, un amigo, un padre... y así, cuida de ellos.
Así nace su sistema educativo, el sistema preventivo, basado en la razón
(razonar, no imponer), la religión (catequesis, sacramentos...) y la
amorevolezza: la justa proporción entre firmeza y amabilidad. Es el amor
verdadero (1 Cor 13), la caridad del Buen Pastor, lo que le mueve...
Está convencido de lo que su madre le decía; “Dios te ve”, pero
-además- él añade: “y te ama”.
Característico es también el ambiente
festivo, con un carácter familiar, cercano, hace de la música, el
deporte y el teatro, momentos educativos...
Siente que María Auxiliadora -con este
nombre invoca a nuestra Madre- en un sueño, le dice, mostrándole un
grupo de niñas: cuida de ellas; son mis hijas. Así se lo comunica
a sus salesianos...
Y con un grupo de muchachas de Mornese
comienza, en 1872, el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora, las
Salesianas, para que hagan con las niñas y jóvenes lo mismo que los
salesianos con los chicos.
Lo mejor que don Bosco encontró en los
que le siguieron fue su generosidad. Hoy, bajo infinitos rostros, la
pobreza sigue presente. Grita a nuestras puertas... pero algunos han
recibido fe, esperanza y amor para enfrentarse a ella de manera eficaz.
Se necesitan muchos brazos, mucha imaginación y mucho corazón... Todos,
tengamos mucho o poco, estamos llamados a construir un mundo más justo.
Esto nos obliga a renunciar a nuestras falsas seguridades. Ya lo dice el
Evangelio: “hay que perder para ganar”. ¡Seamos exigentes en el
deber de amar!
ORACIÓN
“Mi único deseo es narrar las
maravillas de la gracia de Dios; hacer ver que cuando Dios quiere una
cosa se sirve de un medio cualquiera, del más débil e inepto y le hace
vencer todos los obstáculos.”
Don Bosco era un soñador y no para
evadirse de la realidad -él vivía atento a los signos de los tiempos,
era realista, y partía de la situación de los jóvenes – sino que soñaba
para hacer realidad lo que anteriormente había soñado: el futuro de los
jóvenes. Soñaba los sueños de Dios y los llevaba adelante con confianza.
Él se fue dando cuenta de que los jóvenes necesitaban una mano amiga y
de que Dios le llamaba para ser amigo y padre. Él soñaba
los sueños de Dios y de eso estaba convencido.
DOCUMENTACIÓN
BIBLIOGRAFÍA:
BOSCO, San Juan: Los sueños de Don Bosco,
Madrid, CCS, 1989.
BOSCO, San Juan: Memorias del Oratorio, Madrid, CCS, 1987
BOSCO, Teresio: Don Bosco, historia de un cura, Madrid, CCS,
1997. 3ª ed.
BOSCO, Teresio: Don Bosco, una biografía nueva, Madrid, CCS,
1979.
BOSCO, Teresio: Don Bosco, una biografía nueva. Edición para la
juventud, Madrid, CCS, 1979.
BOSCO, Teresio: Ejercicios Espirituales con Don Bosco, Madrid,
CCS, 1983.
BOSCO, Teresio: Vida de Don Bosco, el Santo de los jóvenes,
Madrid, CCS, 2000.
BRAIDO, Pedro: Don Bosco, al alcance de la mano, Madrid, CCS,
1993. 2ª ed.
BRAIDO, Pietro: Juan Bosco, el arte de educar. Escritos y
testimonios, Madrid
, CCS, 1994.
BUSTILLO, Basilio: Historia de San Juan Bosco contada a los
muchachos, Madrid, CCS, 1990.
DESRRAMAT, Francis: Don Bosco y la vida espiritual, Madrid, CCS,
1994.
JIMÉNEZ, Fausto: Aproximación a Don Bosco, Madrid, CCS, 1994.
MOTTO, Francesco: Juan Bosco, cartas a los jóvenes y educadores,
Madrid, CCS, 1994.

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